martes, 6 de marzo de 2007

Calentamiento Global: violacion de derechos humanos

3月5日
CALENTAMIENTO GLOBAL O LA VIOLACION DE LOS DERECHOS HUMANOS
Buenas noches.

Algunos de quienes leyeron PAGANDO AL ENEMIGO (Diciembre 14, 2006) me enviaron sendos correos acusando mi posición crítica acerca de la deuda de los países ricos con los países pobres o en desarrollo por cuenta del calentamiento global. Hablaba entonces de los desastres naturales que se nos aproximan por cuenta de aquellos a quienes pagamos la elevada deuda externa y sus intereses en dólares, o en la moneda que sea.

Hoy, Sheila Watt-Cloutier, de origen Inuit -población nativa del Artico Canadiense- y nominada al Premio Nóbel de la Paz, ha dejado frío a más de uno y confirma que mi apreciación "reaccionaria" no está del todo equivocada. Watt - Cloutier, abogada de la firma ambientalista Earthjustice, confirmó y defendió su posición ante la Comisión de los Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos en Washington. Watt acusa a los Estados Unidos por violación de los Derechos Humanos de los indígenas y de aquellos que viven en zonas bajas alrededor de todo el planeta.

No es para menos. Es la primera vez en la historia que los Inuit utilizan aire acondicionado en pleno Círculo Ártico. Es la primera vez en que se nota en exceso la falta de nieve compacta necesaria para la construcción de iglús. Están hastiados de caer en hielo inestable y a punto de derretirse cada vez que salen de caza. Está en peligro no solo su ambiente natural sino la supervivencia de toda una cultura. hablamos de una población indígena que habita en Estados Unidos y Canadá -ambos miembros de la OEA-, Rusia y Groenlandia.

Watt sabe que su petición ante la OEA no es más que una estrategia para llamar la atención de un asunto suficientemente grave como para cambiar las reglas del juego en la administración planetaria de pulmones -selvas- y refrigerantes -polos y glaciares-. En su defensa, la ambientalista se ha referido particularmente a la protección de los derechos y de la sustentabilidad de los "sentinelas ambientales" como ha denominado a quienes ocupan las riveras del Amazonas y los zonas árticas.

Los Inuit llevan más de una década tratando de advertir que las capas de hielo cada vez son más delgadas y que el cambio en la dirección de los vientos ha venido destrozando el terreno de caza que garantiza su existencia.

Estados Unidos -causante de 1/4 de las emisiones que causan el calentamiento global- prefirió pasar de agache en la Comisión. La administración Bush dice estar tomando las medidas pertinentes para reducir el efecto invernadero, pero sus opositores dentro y fuera del país no están de acuerdo y simplemente se sostienen en que el mayor contaminante no está haciendo lo suficiente para solucionar el problema.

La gran mayoría de científicios coincide en que el Ártico será el primer lugar del mundo que se verá afectado por el incremento en la temperatura y proyecta una desgracia gobal para fines de este siglo cuando contemplaríamos -de ser ciertos sus calculos- el derretimiento casi total de la masa polar, a menos de que en los próximos quince años los países más desarrollados reduzcan dramáticamente sus emisiones.
Los efectos ya se notan: En diciembre de 2006 se fracturó una enorme capa de hielo en el ártico candiense. En enero de este año Europa y el Reino Unido experimentaron vientos huracanados, ajenos a esa parte del mundo. En 2006, el Reino Unido tuvo el verano más caluroso y el más largo. El aumento también se nota en partes de la Amazonía, que según los expertos pueden convertirse en el próximo siglo en grandes sabanas que dejarían de ser pulmones del mundo (sin tener en cuenta los estragos provocados por la explotación maderera).

Algunas islas del Pacífico han comenzado ya a sentir las inundaciones por cuenta del aumento en el nivel del mar. El archipiélago de Kiribati ha ido desapareciendo poco a poco y su presidente, Anote Tong, ha advertido a Australia y Nueva Zelanda de que es necesario prepararse para recibir un importante éxodo de refugiados ambientales para la próxima década.

Me atrevería a decir que ante la alarma, el Premio Nóbel de la Paz podría quedar manos de Watt Cloutier y de su compañero de fórmula, el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore. Eso si por encima no se interponen los deseos poderosos de los mayores contaminantes del mundo: Estados Unidos, la Unión Europea, China, Rusia, India, Japón y el Reino Unido.

Saludos,